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Ana Fresia Fisioterapia Online

Dormir mal, engorda

Piensa en la última vez que pasaste una mala noche de sueño ¿cómo te sentiste al despertar? Agotado, aturdido, con mal cuerpo… ¿Tal vez incluso un poco gruñón? ¿O hambriento, y con ganas de coger la primera «porquería» que te encuentres al abrir el frigorífico? 

La falta de sueño va un poco más allá de estas sensaciones; puede llegar a afectar incluso a las células grasas, causando el llamado ATURDIMIENTO METABÓLICO

Este término fue acuñado por científicos de la  Universidad de Chicago  , quienes llevaron a cabo una investigación, en la que sometieron a sus participantes a cuatro noches de mal sueño; igual piensas que cuatro «no son nada», y que no hay café que no lo solucione. ¡Pero no es así! La interrupción de este proceso fisiológico tan necesario, hará que tus hormonas pierdan su regulación, y que entre otras consecuencias, afecte a la eliminación o acumulación de tejido graso en tu organismo.

Los resultados de este estudio se centraron mucho en el proceso de producción de insulina (hormona producida por el páncreas, que se encarga de regular la cantidad de glucosa de la sangre): en solo cuatro días de privación del sueño, la capacidad del cuerpo para usar adecuadamente esta hormona se alteró por completo. De hecho, estos investigadores descubrieron que la sensibilidad a la insulina disminuyó en más del 30% de los casos… Y es aquí donde viene el problema: 

  • Cuando la insulina funciona bien, las células grasas eliminan los ácidos grasos y los lípidos del torrente sanguíneo y evitan su almacenamiento. 
  • Cuando la insulina no funciona bien, reacciona almacenando grasa. Y es así como «se engorda» y como pueden terminar apareciendo enfermedades como la diabetes.

Además, en otra investigación publicada en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism se comprobó que dormir menos de 6 horas afecta directamente al apetito; tu estómago se sentirá más vacío y por lo tanto, comerás más de lo necesario. De ello serán responsables de nuevo las hormonas, como el cortisol, la leptina y la grelina. Hablemos sobre ellas:

  • Al no dormir lo suficiente, los niveles de Cortisol aumentarán vertiginosamente en horas en las que no debería. El cortisol es uno de los estabilizadores del sueño en nuestro día a día; ayuda a relajar el cuerpo cuando nos vamos a dormir, y a ponerlo a funcionar en aquellas horas en las que tendremos más movimiento. Y además, se encarga de activar unos «centros de recompensa» que se encuentran en el cerebro, y que te harán querer consumir comida de forma inmediata para quedar satisfecho… Necesidad que suele llevar a consumir comida basura, debido a la disponibilidad inmediata que ofrece.

 

  • La producción de leptina se verá disminuida ante el déficit de horas de sueño. Esta hormona se produce en las células grasas. El nombre de leptina deriva de la raíz griega «leptos», que significa delgado. A nivel del cerebro, actúa inhibiendo la ingesta (ayuda a que tengas sensación de saciedad), activa el gasto energético (pérdida de grasa) y afecta numerosos procesos metabólicos. Es necesario saber el dato de que en numerosos casos, tras haber seguido una dieta sumamente estricta en reducción de calorías y que se haya dado una rápida pérdida de peso, se ha observado una gran reducción en los niveles de leptina, o una resistencia a la misma… Lo que puede resultar en la recuperación del peso corporal a corto plazo debido a la (falsa) necesidad imperiosa que se crea en el cerebro de saciar el apetito.

 

  • Por último, tenemos el aumento de niveles de grelina, que es una hormona producida en el estómago cuya función principal es informar al cerebro de que el cuerpo debe alimentarse. Así, su nivel aumenta antes de comer y disminuye después. Tiene efectos a corto plazo sobre la generación de la necesidad de ingesta de alimentos, y a largo plazo en la regulación del peso corporal. Además de estimular el apetito, favorece el almacenamiento de grasas, el ahorro energético o caída del metabolismo basal y la búsqueda de alimentos concentrados en calorías, si por ejemplo hemos adelgazado a base de una dieta demasiado estricta. 



Ya sabes… Si de verdad quieres cambiar tu estilo de vida para encontrarte mejor y más agusto con tu cuerpo, pero ves que con la fuerza de voluntad no es suficiente, quizás la falta de horas de sueño sea una de las patas que cojea.

No siempre es todo blanco o negro. El cuerpo es complejo, y en la búsqueda de su cambio no será nunca lo más efectivo volcar todos los esfuerzos en un solo método o dirección. Puedes estar haciendo muchísimo ejercicio, y siendo restrictivo con lo que comes, pero ya hemos visto que si el sueño falla, el estado de bienestar estará bastante lejos de alcanzarse.

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Ana Fresia

⚫️ FISIOTERAPEUTA

⚫️ CEO TRANSFORMACIÓN NATURAL

⚫️ DOCENTE

Puedes mejorar tu salud de forma evolutiva y natural. Yo tengo las herramientas necesarias para que lo hagas. Y tú también: solo que aún no sabes cómo utilizarlas.